La zona centro se caracteriza porque en ella se concentra la actividad administrativa, económica y política del país. Poseedora de un clima benigno (templado, apacible), el cual facilita la actividad relacionada con la agricultura. Este espacio geográfico alberga a diferentes etnias, las cuales poseen características en común.
El fin de este ensayo es establecer los rasgos característicos de dos de las etnias que habitan la zona central, demostrar como las actividades permanecen aún en nuestras vidas y hacer notar un punto muy importante en lo que es la evolución del ser humano, tomando uno de los aspectos más importantes de la cultura: la agricultura presentes en la zona: Changos y Pehuenches.
La zona central fue habitada por diversos grupos autónomos, los cuales tenían costumbres similares, lo que les dio la facilidad para relacionase y para poder convivir juntos y realizar una nueva cultura. Por ejemplo los pehuenches aún forman parte de la cultura mapuche, y habitualmente se caracterizan por la recolección de piñones, las semillas de la araucaria o pehuén.
Los changos se dedicaban principalmente a la agricultura y a la pesca, el clima era el que favorecía las riquezas del lugar en donde los individuos permanecieron por mucho tiempo, ya que se dieron cuenta de que podían realizar todo tipo de actividades; agricultura, pesca, ganadería etc.
Estos grupos originarios se esforzaban mucho para poder sobrevivir y construir una gran colectividad.
Los pehuenches al recolectar piñones de araucarias y pinos, facilitaban uno de los trabajos más importantes que existe en una “comunidad”: el comercio.
Al almacenar todos estos alimentos, creaban productos para sus ganancias, ejemplo:
Estos se encargaban de la elaboración del pan y de una bebida fermentada, semejante a la chicha, para luego realizar un trueque con otros pueblos que se encontraban cerca del terreno, por elementos que eran complejos de obtener.
Estas dos etnias organizaban estas actividades una vez al año, y lo que se consumía era almacenado en silos construidos debajo de la tierra para ser utilizados en épocas de sequía o de rigurosas heladas.
Los pehuenches practicaron el comercio con sus vecinos Mapuches y como ellos mantuvieron una durísima lucha contra los españoles intercambiaban caballos por vestidos, esta practica conocida como trueque, mencionado anteriormente la practicaban con sus vecinos aborígenes y los españoles.
Estas dos etnias dejaron el legado del como sobrevivir ante todos los obstáculos, creando nuevas civilizaciones que siguieron utilizando gran parte de la cultura de estas dos grandes etnias, las cuales fueron importantes para el desarrollo de nuestros días.
Nuestra sociedad ha cambiado un poco la forma de utilizar la agricultura, generalmente vemos que gente de la ciudad, excepto lo que son las empresas de cultivos, ya no hacemos el esfuerzo de cultivar nuestras propias necesidades, hablo de la semilla que hace al hombre poder desarrollarse; el alimento.
Vemos que la sociedad en ese sentido involucionó, un ejemplo claro es cuando vamos al supermercado, y vemos que todo se nos entrega como se dice hoy en día en bandeja, tenemos todo a mano, no nos esforzamos lo suficiente para obtener nuestras necesidades, solo hay un sacrificio más el cual es trabajar para poder pagar, para poder subsistir.
Dejamos atrás algunas cosas importantes, el cual nos hacen avanzar más como ser humano, tratar de alguna forma vivir sin ayuda de otros.
lunes, 28 de junio de 2010
La magia del sur
El frío ha sido un impedimento para el desarrollo de la vida de algunas personas; pero éste no lo fue para los pueblos originarios del sur, que sin importar las condiciones geográficas pudieron desenvolverse con gran facilidad. Suponer por qué, en una zona tan hostil como el sur de Chile, se pudieron desarrollar algunas de las etnias presentes en nuestro país y el legado de éstas, tendrá una posible respuesta en este texto.
Los pueblos que se asentaron en esta zona de nuestro país tuvieron un gran desafío, ya que al estar tan cerca del polo sur se vieron expuestos a factores climáticos desfavorables para ellos, tanto como el frío y las lluvias. Estos pueblos instauraron un estilo de vida basado en la pesca principalmente la caza y la recolección de algunos moluscos, los diversos pueblos que se establecieron en los distintos y bellos parajes de esa zona.
Los caucahues, chonos, huilliches, alacalufes, onas y yaganes habitaron libremente esta zona antes de la llegada de los españoles, sus culturas eran basadas en la vida en clanes familiares, por lo tanto la unión entre ellos era muy fuerte, las tareas eran repartidas equitativamente según sus criterios, los hombres iban de casa mientras las mujeres se encargaban de otras labores como la elaboración de pieles y de canastas para mariscar, mientras tanto que en otras cultura más avanzada como los huilliches poseían métodos más avanzados de caza, recolección y confección, tales como el telar y sus utensilios, sin embargo estos no son los legados más importantes que los pueblos dejaron antes que la mayoría de ellos se extinguiese.
Hoy en día las personas del sur se caracterizan por llevar una vida simple (en el caso de las personas campesinas o las personas que viven de la pesca) y ser muy acogedores, esto por lo mencionado anteriormente. Gracias a estos pueblos las personas aprendieron un estilo de vida, a labrar la tierra y auto sustentarse, la gran mayoría de los conocimientos sobre nuestra tierra han sido otorgados por los pueblos originarios, por ejemplo el periodo de las mareas, los tipo de tierra fértiles, cuando hay que plantar, también que alimentos se deberían plantar en ciertas épocas del año, junto con una rica cultura mítica ( aunque un poco mestizada) la cual afectó plenamente a las vidas de muchas personas sobre todo en la isla grande de Chiloé con muchas tradiciones las cuales se siguen practicando hasta los días de hoy. Algo de lo cual nos podemos enorgullecer que es nuestra gastronomía sureña, son un ejemplo vivo de la utilización de los recursos gastronómicos de muestro territorio.
Viéndolo desde cierto punto de vista, no creo que todo chileno se pregunte porque la gente del sur es así de especial, bueno siendo chilote me he percatado aún más de la magia de nuestro territorio y que las personas son como son gracias al legado de los pueblos originarios de nuestro país, lamentablemente no se aprecia lo suficiente la magia del sur.
jueves, 10 de junio de 2010
La llegado de una nueva lengua.
La expansión comenzó con la llegada de Cristóbal Colón a América en el año 1492, en las Islas que los nativos llamaban Guanahaní, las que posteriormente recibirían el nombre de San Salvador, por su ubicación en el archipiélago de las Bahamas. Claro está que Colón no se quedó en un solo lugar y continuó recorriendo hasta que llegó a lo que hoy se conoce como Cuba, bautizándola con el nombre de Juana, ya que estaba convencido que había llegado a las Indias de Orientes, es por esto que llamó indios a los habitantes de Haití. Posteriormente llega a la República Dominicana, asignándole el nombre de La Española; en este lugar construyó un refugio al cual nombró Navidad, convirtiéndose esta en la primera palabra en español utilizada en América.
Tras la llegada de Colón, comenzaron a arribar los colonizadores, quienes eran conquistadores o misioneros que venían a América en busca de nuevas oportunidades, ya que ellos creían haber llegado a las Indias de Oriente. Es así como los colonizadores se encargaron de fomentar el uso de las lenguas generales, es decir, las que eran utilizadas en diferentes pueblos en los que habían aproximadamente 123 lenguas de las cuales tenían su propio dialecto; dentro de las lenguas más importantes son: Náhuatl (México), el Taíno, el Maya, el Quechua (Perú), Guaraní, y el Mapuche. En su intento por comunicarse con los indígenas, los colonos recurrieron al uso de gestos.
La influencia de la Iglesia fue muy importante en este proceso, puesto que realizó, especialmente a través de los franciscanos y jesuitas, una intensa labor de evangelización (con la consecuente aculturación) y educación de niños y jóvenes de distintos pueblos mediante la construcción de escuelas y de iglesias en todo el continente. De hecho, en 1536, es el emperador Carlos I, en presencia del Papa, quien utiliza por primera vez la expresión lengua española, la cual —según el monarca— "era tan noble que merecía ser sabida y entendida de toda la gente cristiana, hecha para hablar con Dios".
La expansión del español no fue tan fácil, por ellos los colonizadores tuvieron que utilizar el mestizaje para poder seguir recorriendo el territorio en los cuales se mesclaron dos grupos muy distintos, con dos modos de hablar y también dos culturas diferentes, estos dos pueblos son los españoles e indios.
Desde que llegó el español a América (1492) hasta nuestros días, éste se ha extendido por los cinco continentes. Además de ser la lengua oficial de España y de diecinueve países Americanos, de los cuales podemos destacar: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Cuba, República Dominicana, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile y Puerto Rico, en este último, al igual que en el Caribe se habla Inglés y Español.
En Estados Unidos, el español es la segunda lengua principal, con 23 millones de hablantes, los cuales se ubican en determinadas zonas geográficas como Nuevo México, Arizona, Texas, California y Florida. Se estima que en la próxima década, entre 27 y 30 millones de norteamericanos hablarán español, los que constituirá el 12% de la población de dicho país. En la actualidad Nueva York y Los Ángeles tienen más de un millón de hispanoparlantes.
Con lo anteriormente expuesto, queda planteado con claridad, que el español es una de las lenguas más importantes y más habladas en el mundo, especialmente en América, ya que es aquí donde nace y se expande por medios humanos. Principalmente, vemos también que para la Iglesia era una manera de evangelizar y educar a los niños y jóvenes. Es una lengua fácil de aprender y hablar, ya que muchos al emigrar fueron enseñándola en el lugar donde se radicaban, por esto y muchas otras cosas tenemos fundamentos de sobra para decir y reafirmar que la lengua Española es la madre de las lenguas que están en América, ya que permitió la unión de pueblos y personas.
jueves, 27 de mayo de 2010
Identidad Cultural
El español chileno es un idioma que posee una gran mezcla de influencias en su lengua, ya que no es válido contar sólo a los españoles e indígenas presentes en la colonización de América, sino que también debemos considerar la evolución efectuada gracias a la globalización e influencia norteamericana.
Así como en Chile existe un caso especial del transcurso y crecimiento del idioma, cada país latinoamericano tiene su propio desarrollo lingüístico, en donde no se pueden obviar las fuertes influencias marcadas por claras distinciones que existen entre las principales lenguas, de las cuales demostraré la fusión del castellano y distintas lenguas autóctonas a lo largo del continente hispano-hablante.
Chile en su español, posee dos grandes influencias indígenas, la quechua y la mapudungun, sin embargo, al igual que varios de los países que hablan español, existe un reciente asentamiento de modismos provenientes de Estados Unidos y del mundo anglosajón. Podemos constatar estas influencias a través de concretos ejemplos.
De origen Quechua:
Cocaví: colación ligera para viaje.
Cochayuyo: un alga comestible, diferente a la que tiene el mismo nombre en Perú.
Encachar: embellecer; hacer bonito, atractivo.
Guagua: niño pequeño, bebé, lactante, sin distinción del sexo.
Huincha: tira delgada de algún material flexible. Originalmente cuerda de un largo estandarizado, usada para medir.
Llevar al apa: cargar a alguien en la espalda.
Nanay: caricia para calmar el dolor.
Ñeque: energía, fuerza, vigor.
Pitearse una cosa: romper.
Taita: padre (usado en zonas rurales).
De origen Mapudungun:
Achunchar: apocarse, ruborizarse.
Cahuín: ha tomado el sentido de un chisme, un enredo de “dimes y diretes” o, también, una fiesta algo clandestina o una batahola.
Cuncuna: oruga.
Curiche: persona de piel oscura o negra.
Malón: una fiesta.
Pailón: de espaldas muy grandes.
Pichintún: un poco.
Trifulca: un combate desordenado, una batahola.
De origen no hispano:
Bifé (francés buffet): aparador o gabinete, mueble con cajones.
Bistec (inglés beefsteak): filete de carne de vaca, ternera o buey.
Budín (inglés pudding).
Chao (italiano ciao): adiós.
Chutear (inglés to shoot): disparar (usado en el fútbol).
École, école cua (italiano eccole qua): tal cual, exacto; así es, claro.
Kuchen (alemán): una especie de tartaleta de frutas.
Living (inglés living room): sala de estar, cuarto de estar, salón.
Luquear (inglés to look): echar una mirada, un vistazo.
Queque (inglés sponge cake): bizcochuelo.
Tincar (inglés to think): parecer.
En Argentina podemos encontrar un fenómeno moldeado por la inmigración de en su mayoría italianos al país, fenómeno en el que se crea una jerga paralela llamada lunfardo, la cual es creada por las clases sociales más pobres, convirtiéndose más adelante en parte del habla porteña. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes italianos, creando así una inmediata fusión de los dos idiomas, llamada Cocoliche, en el que la acentuación toma gran importancia, ya que se transformaría en el principal distintivo actual del idioma argentino, singularidad a la que le podríamos agregar el marcado sonido de la “ll” proveniente de la herencia guaraní, entre otras características de origen indígena.
El español en Perú tienes marcadas diferencias con el chileno a pesar de ser vecinos y compartir las influencias quechuas. Tales diferencias se hacen más notorias en las zonas rurales del país, evidenciando en el aspecto fonológico el peculiar ritmo y la acentuación grave, además del abuso de los diminutivos, el loísmo, uso innecesario de “no más” y “pues” y la utilización de verbos al final de la frase pueden demostrar eminentes distinciones de la lengua chilena.
En Venezuela, el español contiene en su herencia dialectos de España provenientes de Andalucía y Extremadura, y bastante más alejado de la península Ibérica, se mezclarían con la lengua de los que venían de las Islas Canarias, siendo éstos los primeros que llegaron, y los que marcarían muchas similitudes entre el dialecto andaluz y el de Venezuela; tales como el ceceo, la pérdida de la “d” intervocálica, o la preferencia de diminutivos como “ico” e “ica”, formando esta última característica parte común de países como República Dominicana, Colombia, Ecuador, Costa Rica y Cuba, acentuando la similitud que tiene el acento venezolano y ecuatoriano con los países de América Central.
Cuando los españoles llegaron a la zona actual de Costa Rica en el siglo XVI, establecieron el idioma español como lenguaje predominante del sector, teniendo un acento similar al de Nicaragua, lo cual los diferenciaría de los demás países de Centroamérica. Aquí encontramos esta singularidad en modismos como el “Ustedeo”, el “Tuteo” y el “Voseo”, que forman parte de la división de acuerdo a la formalidad del contexto en que sean empleados, y la fuerte pronunciación de la “r”.
En el caso de Cuba, su zona corresponde a uno de los primero territorios en ser colonizados por los españoles que traerían una amplia gama de dialectos peninsulares, los cuales sobrepasarían las lenguas étnicas del lugar, ya que el mestizaje fue casi nulo, y la posible influencia en la posterior llegada de los esclavos africanos fue abolida con la opresión proveniente de la culturalización española a través de la religión e idioma, cuya única pincelada de las ya derogadas poblaciones originarias, sería el acento que podemos establecer primeramente mediante la pérdida de la “d” intervocálica, y demarcada pronunciación nasal de la mayoría de las palabras terminadas en “n”.
El español mexicano tiene patrones repetidos en cuanto a la fonética de su lengua, con las que podemos contar al yeísmo y al ceceo. Pero en el caso de este país, podemos ver una particularidad que tiene que ver con la extensión territorial del mismo, tomando en cuenta la diversidad de inmigraciones desde lo que ahora es Estados Unidos y de la península Ibérica (influencia marcada por los vulgarismos empleados de los colonizadores que llegaban al continente, dándole un carácter rústico), además de la riqueza étnica que existía proveniente de los mayas y aztecas, los acentos se diversificaron de tal forma, que México se volvió un verdadero mosaico de entonaciones.
Del origen náhuatl, lengua azteca, hay aproximadamente un millón y medio de hablantes en México que comparten esa lengua con el español, podemos sacar las siguientes palabras de ese origen llamados nahuatlismos: cacahuate, cacao, coyote, cuate, chapulín, chicle, chocolate, ejote, elote, guachinango, guajolote, hule, tomate, mayate, mecate, milpa, olote, papalote, petaca, piocha, zopilote, ajolote, chichi, jacal, xocoyote, tecolote, tianguis, tlapalería, zacate.
El español en toda América sería uno sólo si no fuera por las fuertes tendencias étnicas de cada territorio, siendo lapidario en algunos casos la ausencia del mestizaje, como se puede ver en la poca influencia étnica de Cuba, contrastando con el fuerte acento distintivo de México proveniente de los aztecas; dándole al español una identidad que nos distingue de nuestros colonizadores.
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¡Esto es español! , ¿Entendido?
Antes de ser descubierto el territorio que hoy conocemos como América, podemos decir que éste contaba con una gran diversidad de lenguas nativas, propias de todas las culturas habitantes en dicho espacio geográfico.
América se mostraba en harmonía hasta que irrumpieron en ella una expedición de navegantes españoles bajo el mando del marino, almirante y cartógrafo español Cristóbal Colón, quien se aventuro a través del mar realizando una serie de viajes que lo llevaron a descubrir un nuevo continente. Para poder realizar sus ambiciosos viajes de exploración, Colón tuvo que pedir el apoyo y soporte económico de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Tras el recelo mostrado por el Rey de Aragón hacía el proyecto de Colón, este recibió el patronazgo de parte de la Reina de Castilla, quien se interesó por el proyecto del navegante, dándole una subvención de la corona con lo que logró llevar a cabo cuatro viajes expedicionarios hacía el continente americano.
Es bajo este marco histórico que el idioma español llega a América, transformándose rápidamente en el lenguaje que se tomaría el continente. Españoles se encargaron de hacer del español un nexo comunicativo entre ellos y los indígenas del territorio, para poder lograr lo anteriormente nombrado en varios casos los conquistadores y misioneros fomentaron el uso de las llamadas lenguas generales, es decir, lenguas que por su alto número de hablantes y por su aceptación como forma común de comunicación, eran utilizadas por diferentes pueblos para poder comunicarse y realizar diversas actividades, por ejemplo, para el comercio, como sucedió con el náhuatl en México o el quechua en Perú.
Dentro del proceso de expansión del español en el continente americano, la Iglesia Católica fue fundamental, ya que en conjunto con los conquistadores se encargó de la evangelización, entendiéndose por está como la predicación de la fe o las virtudes cristianas, y de la educación de algunos niños y jóvenes de distintos pueblos mediante la construcción de escuelas e iglesias a lo largo del continente. Hoy en día podemos dar cuenta de dicha presencia jesuita, ya que en Chiloé contamos con una serie de iglesias construidas por los discípulos de San Ignacio de Loyola. A pesar de este proceso de traspaso cultural e imposición de un nuevo idioma, los esfuerzos resultaron insuficientes, ya que gran parte de la población colonizada no tuvo acceso a dicho beneficio, por lo que la completa aceptación del idioma se produjo al interactuar españoles y indígenas, produciéndose el fenómeno del mestizaje. Claro está que el español hablado hoy en día en América presenta características diferentes en cada región de ésta, ya que los españoles que vinieron a apoderarse de nuestras tierras provenían de diferentes regiones de España, lo que provocó grandes diferencias en los lenguajes hablados en nuestro continente. Es por esto que se hacen presentes una gran gama de influencias hispanas, por ejemplo la influencia andaluza.
Es así como el español se apodera de nuestro continente, rompiendo toda barrera geográfica e incluso imponiéndose como la lengua que debía ser hablada, ya que conquistadores vinieron a adueñarse de estas tierras llenas de placeres, de los cuales su Europa carecía.
América se mostraba en harmonía hasta que irrumpieron en ella una expedición de navegantes españoles bajo el mando del marino, almirante y cartógrafo español Cristóbal Colón, quien se aventuro a través del mar realizando una serie de viajes que lo llevaron a descubrir un nuevo continente. Para poder realizar sus ambiciosos viajes de exploración, Colón tuvo que pedir el apoyo y soporte económico de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Tras el recelo mostrado por el Rey de Aragón hacía el proyecto de Colón, este recibió el patronazgo de parte de la Reina de Castilla, quien se interesó por el proyecto del navegante, dándole una subvención de la corona con lo que logró llevar a cabo cuatro viajes expedicionarios hacía el continente americano.
Es bajo este marco histórico que el idioma español llega a América, transformándose rápidamente en el lenguaje que se tomaría el continente. Españoles se encargaron de hacer del español un nexo comunicativo entre ellos y los indígenas del territorio, para poder lograr lo anteriormente nombrado en varios casos los conquistadores y misioneros fomentaron el uso de las llamadas lenguas generales, es decir, lenguas que por su alto número de hablantes y por su aceptación como forma común de comunicación, eran utilizadas por diferentes pueblos para poder comunicarse y realizar diversas actividades, por ejemplo, para el comercio, como sucedió con el náhuatl en México o el quechua en Perú.
Dentro del proceso de expansión del español en el continente americano, la Iglesia Católica fue fundamental, ya que en conjunto con los conquistadores se encargó de la evangelización, entendiéndose por está como la predicación de la fe o las virtudes cristianas, y de la educación de algunos niños y jóvenes de distintos pueblos mediante la construcción de escuelas e iglesias a lo largo del continente. Hoy en día podemos dar cuenta de dicha presencia jesuita, ya que en Chiloé contamos con una serie de iglesias construidas por los discípulos de San Ignacio de Loyola. A pesar de este proceso de traspaso cultural e imposición de un nuevo idioma, los esfuerzos resultaron insuficientes, ya que gran parte de la población colonizada no tuvo acceso a dicho beneficio, por lo que la completa aceptación del idioma se produjo al interactuar españoles y indígenas, produciéndose el fenómeno del mestizaje. Claro está que el español hablado hoy en día en América presenta características diferentes en cada región de ésta, ya que los españoles que vinieron a apoderarse de nuestras tierras provenían de diferentes regiones de España, lo que provocó grandes diferencias en los lenguajes hablados en nuestro continente. Es por esto que se hacen presentes una gran gama de influencias hispanas, por ejemplo la influencia andaluza.
Es así como el español se apodera de nuestro continente, rompiendo toda barrera geográfica e incluso imponiéndose como la lengua que debía ser hablada, ya que conquistadores vinieron a adueñarse de estas tierras llenas de placeres, de los cuales su Europa carecía.